Whop whop!
Antes de poner el cap, os agradezco mucho a todas las que leeis y comentáis, ya sea por aquí, por twitter o por señales de humo. Me gusta saber lo que opináis para mejorar y todo eso :3
Sé que por ahora no es muy Pones porque no se llevan bien pero..tranquilas, ya llegará el mundo de unicornios rosas.
Dicen que cuando eres pequeño todo es bonito.
Que la vida te parece estar llena de globos de colores, unicornios rosas y florecitas amarillas. Que tus padres te quieren, te cuidan, están ahí para todo. E incluso que tienes amigos para dar y regalar. Yo no pienso eso, yo llevo desde pequeño así. Solo, solo como estoy ahora.
Igual que Danny se burla ahora de mí, cuando estaba en el colegio se burlaban los niños de mi clase. Y todos daban el mismo motivo: "eso te pasa por ser así".
- ¿En qué piensas? - dice Danny sacándome de mis pensamientos.
- En..¿a ti qué te importa? Ni que de verdad quisieras saberlo.
Cuando hablo con él intento ser lo más borde posible. No suelo conseguirlo, pero por lo menos lo intento. No quiero que sienta que es más fuerte que yo, aunque la verdad es que ya lo siente.
- Si te pregunto será por algo. - dice.
- Porque estás aburrido.
- Principalmente - ríe - Venga enano, cuéntame tu mierdosa vida.
Odio que me llame enano. Odio que me recuerde diariamente la mierda de vida que tengo. Odio que sus pecas sean tan terriblemente atractivas. Odio a Danny.
- Cuéntame tú la tuya. - digo sin mirarle.
- Mi vida ya la sabes, la sabe todo el mundo. - dice encogiendo los hombros.
Supongo que con eso se refiere a lo que se ve por fuera: un adolescente típico de nuestra época.
Un chico guapo, ligón, nunca llora, se ríe de los demás, bebe, fuma. El adolescente que todos envidian. Todos menos yo.
- Yo creo que no. Pienso que ocultas muchas cosas. - le digo.
- ¿Yo? ¿Ocultar cosas? - pregunta abriendo los ojos - ¿Como cuáles?
- Como que tienes miedo de ser tú.
Danny expresa una mueca extraña y yo le sonrío.
No es una sonrisa de las que dan seguridad, es una sonrisa que él mismo me deja ver cada día. Sonrisa de superioridad.
Sé que Danny esconde algo más allá de esa faceta de tipo duro, y yo voy a descubrirla.
- Yo no tengo miedo. - dice - Ser yo es increíble.
- Ya, claro. ¿Lo comprobamos? - le pregunto.
- Si te apetece.
Se pone serio y nos sentamos en el suelo a petición mía. A veces me gusta sentarme en en suelo, es algo raro, pero mola.
- ¿Me hablas de tu familia? - le pregunto.
- No quiero.
- Cobarde. ¿Ves como tienes miedo? - le digo incitándole.
Danny se retuerce y resopla dos o tres veces.
- Tengo una hermana que se llama Vicky. Bueno, la debes conocer..
- Sí, es bastante guapa. - le digo.
- A mi hermana ni una mirada - dice amenazante - Ella..es bastante importante para mí.
- ¿Os lleváis bien? - pregunto.
Danny me mira expresando incredulidad.
- ¿Qué? - le digo.
- Te he dicho que es muy importante para mí, ¿cómo no nos vamos a llevar bien? - contesta rechistando.
- Yo qué sé, no soy tan listo como tú.
La verdad es que tiene razón, mi pregunta ha sido bastante estúpida.
- Bueno, sigue.
- Pues..eso. Mi hermana es como yo, pero más alegre aun. - dice sonriendo.
- Guay.
- También está mi madre, Kathy. Ella es increíble.
Se le pinta una enorme sonrisa en la cara y sonrío al verla.
La faceta cariñosa de Danny me gusta, me gusta mucho. Parece como un niño pequeño, uno de esos que son felices.
- ¿Por qué lo es? - pregunto.
- Porque siempre me ha cuidado. A mí y a Vicky, siempre nos ha apoyado..no sé, es una gran madre. - dice volviendo a sonreír.
- ¿Y tu padre?
La cara de Danny se vuelve pálida en menos de cinco segundos, creo que la he cagado.
- Nada.
- ¿Cómo que nada? - digo sin entender.
- No quiero hablar de él. - dice cruzándose de brazos.
Por lo visto he encontrado éso a lo que tanto teme. Se hace el fuerte, no habla de sus problemas, pero estoy seguro de que lo pasa mal.
- Vuelves a ser cobarde.
- Vale. - contesta.
Pienso qué decirle para que me cuente lo que pasa con su padre, y tras varios minutos, encuentro la respuesta.
- Si quieres te cuento lo que pasó con el mío. - comienzo - Pero a cambio me cuentas lo del tuyo.
Me mira con duda y al final asiente.
No sé si he hecho bien, porque a lo mejor después no me cuenta nada pero..habrá que darle una oportunidad.
- Nunca le he contado ésto a nadie.. - digo avergonzado.
- ¿Te doy un pin por ello? - pregunta inexpresivo.
- Déjalo estúpido.
Me intento levantar del suelo pero me sujeta del brazo.
- Cuéntamelo, venga. - dice casi a modo de orden.
Suspiro y pienso varias veces.
Probablemente sea un error contarle lo de mi padre a una persona que me odia, que me tiene asco, a una persona a la que no le encuentro nada bueno. Y lo más importante: a una persona que me tiene secuestrado.
- Pues verás.. - digo bajito - el resumen es que no tengo padre.
- ¿Y eso? - pregunta con curiosidad.
- Nos abandonó hace poco más de un año.
Siento un nudo enorme en mi garganta y me entran ganas de llorar, pero no lo hago. No pienso dejar que Danny se ría un poco más de mí, ni en broma.
- ¿Por..por qué? - dice asustado.
- No sé, dijo que estaba cansado. Ya sabes, supongo que no es divertido tener un hijo como yo.
Cierro los ojos y sin querer se me escapa más de una lágrima.
Me siento estúpido e incluso avergonzado. Siento cómo mi corazón se hace un puño y la respiración empieza a faltarme. Me pasa siempre que lloro, me irrito demasiado.
En mitad de mi llanto escucho un susurro. Es casi inaudible, así que por un momento pienso que ha sido producto de mi imaginación. Pero no, vuelvo a escucharlo, Danny ha vuelto a hablar.
¿Enserio me está preguntando cómo me siento? Cada día me sorprende más.
sábado, 19 de febrero de 2011
jueves, 17 de febrero de 2011
Capítulo nueve.
Llevo más de cuatro días aquí, y juro que no puedo más.
Me paso las horas muertas encerrado en la habitación en la que duermo, mirando al techo y buscando alguna solución. Desde luego estar secuestrado no es algo que me guste, y menos cuando el secuestrador es Danny.
Harry se fue hace dos días, dijo que su madre no paraba de llamarle y que no quería preocuparla más.
Le envidio. A él su madre le llama, le quiere, le echa de menos. Yo lo máximo que he recibido en estos días han sido las burlas de Danny. No ha parado de recordarme en ningún momento lo solo que estoy.
- ¿Quieres comer algo? - me pregunta amable.
- No, gracias.
- Te vas a quedar hecho un palo. - dice.
- ¿Y a ti qué te importa? Total, si no tengo a nadie para qué quiero estar bien. - contesto bastante serio.
Danny agacha la cabeza y me mira apenado. A veces pienso que tiene corazón y que a pesar de todo le doy pena, pero siempre termino viendo que no, que es una persona despreciable.
- Pues entonces vamos a ver una película o algo, me aburro. - dice ahora serio.
- No quiero. Vete a ver películas tú solo o con toda tu gente. - digo borde.
- A ver, rubio de las narices. Estoy en una casa de campo bastante alejada de la ciudad, ¿con qué gente me voy? Solo estás tú.
- No estamos aquí porque yo quiera. Eres tú el que me ha secuestrado. - digo mirándole.
- Secuestrar suena muy feo. Simplemente te he cogido prestado. - dice riendo.
- No soy un juguete.
Aunque ahora mismo me siento como si lo fuera..
Veo como Danny sale de la habitación y le escucho poner la tele. Probablemente vaya a ver una película solo, pero me da igual. No quiero ver una película, y menos con él.
- ¡Dougie! - me llama gritando. - ¡Ven, corre!
Salgo de la habitación y voy hasta su posición.
Está tirado en el sofá con una cerveza en la mano y me mira vacilante.
- ¿Qué quieres? - pregunto.
- Nada, pero ya que estás aquí, veamos la peli juntos.
Rechisto y me siento a su lado.
Es horrible, pero siempre consigue todo lo que quiere, sea lo que sea. Si Danny lo desea, Danny lo tiene para él. Es un asco.
La película es la mayor mierda que he visto nunca, va de zombies, sangre y tías buenas. Típica película que solo ven las personas con mal gusto.
Tras dos horas de muermazo, termina y hago el intento de salir del salón, pero no funciona.
- ¿Dónde vas? - pregunta agarrándome el brazo.
- Al cuarto. Estar contigo me provoca náuseas.
- Tío, eres un borde.
- Gracias, pero prefiero ser borde a ser un cabrón como tú. - le digo soltándome de su agarre.
- Puf, me pintas como el malo. - dice cogiéndome de nuevo.
Me entran ganas de escupirle en un ojo, pero sé que como lo haga me llevaré una gran hostia.
Decido echarle una mirada de las que matan y espero a que hable. No lo hace.
- ¿Acaso no lo eres? - pregunto rompiendo el silencio.
- Pues no, la verdad es que no. - contesta bastante seguro.
- Me has encerrado aquí sin ningún motivo.
- ¿Sabes? Todo tiene un motivo. - dice mirándome.
- ¿Y qué motivo hay para toda esta mierda? - pregunto casi enfadado.
Se queda callado sin apartarme la mirada.
No sé si me lo va a contar, ni si quiera sé si es cierto eso de que hay un motivo..pero yo espero a que hable.
- Puede que algún día te lo cuente.
Resoplo y Danny ríe. Nunca me cuenta las cosas, siempre me deja con la intriga.
- ¿Cuánto tiempo me vas a tener aquí?
- Hasta que alguien te reclame. - contesta aun riendo.
Puf..entonces..chungo.
Noto como mis ojos se ponen acuosos, está claro que si hay que esperar a que alguien llame, podemos esperar sentados.
Nadie se ha percatado de mi ausencia todavía, ¿por qué iban a hacerlo ahora? Es estúpido.
- ¿Cómo se siente? - pregunta de repente.
- ¿Eh? ¿Cómo se siente el qué?
- Eso de estar solo, eso de que nadie se preocupe por ti. Ya sabes, lo tuyo. - dice ahora serio.
Le echo otra mirada asesina en un intento de que vea lo mucho que me está jodiendo.
- ¿Tú qué crees? - le pregunto.
- No sé, por eso quiero saberlo. - dice.
- Pues se siente como una patada en el culo. Te preguntas todo el rato qué cojones has hecho para que la gente te odie. Nunca encuentras la respuesta, y te terminas cogiendo asco a ti mismo. ¿Algo más? - digo con un tono vacilante.
Danny niega con la cabeza y se levanta a por otra cerveza.
Estos son los momentos en los que me parece una persona con corazón, que se preocupa. Parece comprenderme e incluso importarle..pero estoy seguro de que solo son momentos de bipolaridad.
Danny en realidad es un asco, yo lo sé.
- ¿Quieres una? - me pregunta tendiéndome una lata.
- No bebo, gracias.
- Ah, es verdad. No me acordaba de tu edad.
Chasqueo la lengua y le miro con cara de incredulidad.
- Te recuerdo que solo nos llevamos un año, pecoso. - digo mirándole.
- No me llames pecoso. Y toma, bebe.
Me coge la mano y me pone la cerveza en ella.
Los bellos se me ponen de punta. El contacto de su piel con la mía hace que un escalofrío me recorra el cuerpo de arriba a abajo.
¿Qué te pasa Dougie? Pfffff.
- ¡Que no quiero! - replico.
- Pero yo sí. No puedes ser un enano santo toda la vida. - dice bebiendo de la suya - Vamos, te espero.
Me siento obligado y no tengo más remedio que dar un trago.
Está asquerosa, terriblemente asquerosa. Expreso mi desagrado con una mueca que parece hacerle bastante gracia a Danny, ya que empieza a reírse con su famosa risa.
- Te tengo que enseñar muchas cosas.. - dice mirando mi mueca.
- ¿Cosas como cuáles? - le pregunto.
- Como beber, fumar..ya sabes, como vivir la vida.
- Ah, te refieres a destrozarme la vida..¿no? Si tú te la destrozas me alegro, pero no quiero lo mismo.
Danny vuelve a cambiar su cara y se pone bastante serio.
Parece que le molesta todo lo que digo relacionado con su vida, y eso que no suelo decir mucho.
- Yo por lo menos tengo amigos. - dice contraatacando.
- Tom es mi amigo aunque ahora esté enfadado. Y tú no sé qué amigos tienes. - le respondo.
- Harry principalmente. Después está Alex, Samantha, Kate, Dylan, Ant..¿sigo?
- Puedes decirme nombres de miles de chupaculos, pero no creo que ninguno de ellos sea amigo tuyo. En todo caso Harry, pero tampoco lo sé.
- Tú no sabes nada, así que cállate.
Se levanta enfadado y se va al baño, creo que va a llorar.
Por un instante me parece imposible que vaya a hacer eso, los chicos como él no lloran. Después pienso un poco más, ¿por qué no? En realidad él está igual o más solo que yo, tiene bastantes motivos para encerrarse en un baño y echarse a llorar.
No es raro si lo hace, probablemente eso sea lo más normal que haya hecho Danny en todo este tiempo.
Y pensar que se cree fuerte siendo igual que yo..
Me paso las horas muertas encerrado en la habitación en la que duermo, mirando al techo y buscando alguna solución. Desde luego estar secuestrado no es algo que me guste, y menos cuando el secuestrador es Danny.
Harry se fue hace dos días, dijo que su madre no paraba de llamarle y que no quería preocuparla más.
Le envidio. A él su madre le llama, le quiere, le echa de menos. Yo lo máximo que he recibido en estos días han sido las burlas de Danny. No ha parado de recordarme en ningún momento lo solo que estoy.
- ¿Quieres comer algo? - me pregunta amable.
- No, gracias.
- Te vas a quedar hecho un palo. - dice.
- ¿Y a ti qué te importa? Total, si no tengo a nadie para qué quiero estar bien. - contesto bastante serio.
Danny agacha la cabeza y me mira apenado. A veces pienso que tiene corazón y que a pesar de todo le doy pena, pero siempre termino viendo que no, que es una persona despreciable.
- Pues entonces vamos a ver una película o algo, me aburro. - dice ahora serio.
- No quiero. Vete a ver películas tú solo o con toda tu gente. - digo borde.
- A ver, rubio de las narices. Estoy en una casa de campo bastante alejada de la ciudad, ¿con qué gente me voy? Solo estás tú.
- No estamos aquí porque yo quiera. Eres tú el que me ha secuestrado. - digo mirándole.
- Secuestrar suena muy feo. Simplemente te he cogido prestado. - dice riendo.
- No soy un juguete.
Aunque ahora mismo me siento como si lo fuera..
Veo como Danny sale de la habitación y le escucho poner la tele. Probablemente vaya a ver una película solo, pero me da igual. No quiero ver una película, y menos con él.
- ¡Dougie! - me llama gritando. - ¡Ven, corre!
Salgo de la habitación y voy hasta su posición.
Está tirado en el sofá con una cerveza en la mano y me mira vacilante.
- ¿Qué quieres? - pregunto.
- Nada, pero ya que estás aquí, veamos la peli juntos.
Rechisto y me siento a su lado.
Es horrible, pero siempre consigue todo lo que quiere, sea lo que sea. Si Danny lo desea, Danny lo tiene para él. Es un asco.
La película es la mayor mierda que he visto nunca, va de zombies, sangre y tías buenas. Típica película que solo ven las personas con mal gusto.
Tras dos horas de muermazo, termina y hago el intento de salir del salón, pero no funciona.
- ¿Dónde vas? - pregunta agarrándome el brazo.
- Al cuarto. Estar contigo me provoca náuseas.
- Tío, eres un borde.
- Gracias, pero prefiero ser borde a ser un cabrón como tú. - le digo soltándome de su agarre.
- Puf, me pintas como el malo. - dice cogiéndome de nuevo.
Me entran ganas de escupirle en un ojo, pero sé que como lo haga me llevaré una gran hostia.
Decido echarle una mirada de las que matan y espero a que hable. No lo hace.
- ¿Acaso no lo eres? - pregunto rompiendo el silencio.
- Pues no, la verdad es que no. - contesta bastante seguro.
- Me has encerrado aquí sin ningún motivo.
- ¿Sabes? Todo tiene un motivo. - dice mirándome.
- ¿Y qué motivo hay para toda esta mierda? - pregunto casi enfadado.
Se queda callado sin apartarme la mirada.
No sé si me lo va a contar, ni si quiera sé si es cierto eso de que hay un motivo..pero yo espero a que hable.
- Puede que algún día te lo cuente.
Resoplo y Danny ríe. Nunca me cuenta las cosas, siempre me deja con la intriga.
- ¿Cuánto tiempo me vas a tener aquí?
- Hasta que alguien te reclame. - contesta aun riendo.
Puf..entonces..chungo.
Noto como mis ojos se ponen acuosos, está claro que si hay que esperar a que alguien llame, podemos esperar sentados.
Nadie se ha percatado de mi ausencia todavía, ¿por qué iban a hacerlo ahora? Es estúpido.
- ¿Cómo se siente? - pregunta de repente.
- ¿Eh? ¿Cómo se siente el qué?
- Eso de estar solo, eso de que nadie se preocupe por ti. Ya sabes, lo tuyo. - dice ahora serio.
Le echo otra mirada asesina en un intento de que vea lo mucho que me está jodiendo.
- ¿Tú qué crees? - le pregunto.
- No sé, por eso quiero saberlo. - dice.
- Pues se siente como una patada en el culo. Te preguntas todo el rato qué cojones has hecho para que la gente te odie. Nunca encuentras la respuesta, y te terminas cogiendo asco a ti mismo. ¿Algo más? - digo con un tono vacilante.
Danny niega con la cabeza y se levanta a por otra cerveza.
Estos son los momentos en los que me parece una persona con corazón, que se preocupa. Parece comprenderme e incluso importarle..pero estoy seguro de que solo son momentos de bipolaridad.
Danny en realidad es un asco, yo lo sé.
- ¿Quieres una? - me pregunta tendiéndome una lata.
- No bebo, gracias.
- Ah, es verdad. No me acordaba de tu edad.
Chasqueo la lengua y le miro con cara de incredulidad.
- Te recuerdo que solo nos llevamos un año, pecoso. - digo mirándole.
- No me llames pecoso. Y toma, bebe.
Me coge la mano y me pone la cerveza en ella.
Los bellos se me ponen de punta. El contacto de su piel con la mía hace que un escalofrío me recorra el cuerpo de arriba a abajo.
¿Qué te pasa Dougie? Pfffff.
- ¡Que no quiero! - replico.
- Pero yo sí. No puedes ser un enano santo toda la vida. - dice bebiendo de la suya - Vamos, te espero.
Me siento obligado y no tengo más remedio que dar un trago.
Está asquerosa, terriblemente asquerosa. Expreso mi desagrado con una mueca que parece hacerle bastante gracia a Danny, ya que empieza a reírse con su famosa risa.
- Te tengo que enseñar muchas cosas.. - dice mirando mi mueca.
- ¿Cosas como cuáles? - le pregunto.
- Como beber, fumar..ya sabes, como vivir la vida.
- Ah, te refieres a destrozarme la vida..¿no? Si tú te la destrozas me alegro, pero no quiero lo mismo.
Danny vuelve a cambiar su cara y se pone bastante serio.
Parece que le molesta todo lo que digo relacionado con su vida, y eso que no suelo decir mucho.
- Yo por lo menos tengo amigos. - dice contraatacando.
- Tom es mi amigo aunque ahora esté enfadado. Y tú no sé qué amigos tienes. - le respondo.
- Harry principalmente. Después está Alex, Samantha, Kate, Dylan, Ant..¿sigo?
- Puedes decirme nombres de miles de chupaculos, pero no creo que ninguno de ellos sea amigo tuyo. En todo caso Harry, pero tampoco lo sé.
- Tú no sabes nada, así que cállate.
Se levanta enfadado y se va al baño, creo que va a llorar.
Por un instante me parece imposible que vaya a hacer eso, los chicos como él no lloran. Después pienso un poco más, ¿por qué no? En realidad él está igual o más solo que yo, tiene bastantes motivos para encerrarse en un baño y echarse a llorar.
No es raro si lo hace, probablemente eso sea lo más normal que haya hecho Danny en todo este tiempo.
Y pensar que se cree fuerte siendo igual que yo..
domingo, 6 de febrero de 2011
Capítulo ocho.
Ya he pasado mi primera noche aquí, en la supuesta casa de ensueño.
Ayer me quedé dormido esperando a Harry y a Danny, pero no tengo ni idea de a qué hora volvieron ni si están ahora mismo en la casa. Me gustaría saberlo, pero tengo miedo de salir. Me da miedo salir y volver a sentir lo mismo de ayer, que desde luego no fue nada agradable.
He intentado convencerme de que todo esto está siendo una pesadilla, que tengo que despertar pronto o acabaré tirándome por cualquier barranco. Pero por desgracia, estoy despierto.
Escucho pasos cercanos y me tapo la cabeza con una pequeña manta que pude encontrar anoche.
- ¡Dougie, levanta! - dice una voz conocida. - ¡Vamos! Es la hora y no creo que quieras que venga Danny a levantarte..
Nada más escuchar esas últimas palabras me pongo en pie.
No quiero ver a Danny, ni escucharlo. Ni si quiera quiero escuchar su nombre. No quiero saber nada de él, no quiero que exista.
- Toma - dice tendiéndome ropa - Póntela. Vamos a salir.
- ¿Qué? ¿A dónde? Quiero irme a casa. - digo sin mirarle.
- Dougie..no hagas ésto difícil, por favor.
- ¿Yo lo hago difícil? - rechisto.
- Yo..lo siento..
- Déjame. Eso fue lo mismo que dijiste la segunda vez que hablamos, y fíjate cómo estoy ahora. - le digo girándome y metiéndome en el baño.
Me miro al espejo, estoy hecho una mierda.
Tengo el pelo alborotado, los ojos rojos y una mirada llena de tristeza. Necesito salir de aquí, ver a Tom y decirle que lo siento. Pero no puedo, y eso es lo que peor me sienta.
Me visto rápidamente y salgo. En el sofá están Harry y Danny conversando animadamente. Cada vez siento más asco hacia ellos.
- Muy bien, vamos. - dice Danny tranquilo.
- ¿A dónde? - pregunto.
- No preguntes, vamos. Harry se quedará aquí mientras tú y yo damos una vuelta.
No tengo más remedio que asentir y seguirle. Después de las heridas que me hizo ayer, no quiero volver a casa lleno de golpes.
Bueno, todo eso contando con que vuelva a casa..
Nos montamos en el coche de Harry y Danny pone la radio.
Suena una canción de Springsteen y Danny comienza a cantarla. Al parecer, aunque sea un idiota, tiene buen gusto musical.
Tras dos canciones más, llegamos a un sitio que es solo campo, nada más. Verde, verde y más verde. Solo hierba, solo naturaleza. Todo silencio y tranquilidad. Estaría bastante bien si no fuera Danny el que me acompaña.
Salimos del coche y saca del maletero algo parecido a una cesta.
- Vamos a hacer un picnic. - dice sonriendo.
Yo no digo nada, no quiero hacerlo. ¿Hacer un picnic? ¿Qué tipo de broma es ésta? Sea la que sea, no me hace ninguna gracia.
Danny extiende la típica mantita de cuadros en el suelo y pone la comida encima. Se sienta felizmente y da palmaditas en el suelo como señal para que me siente a su lado.
- ¿A qué juegas? - le pregunto.
- ¿Qué? - pregunta con cara de idiota.
- Eso, que a qué juegas. No entiendo nada de lo que está pasando.
- Mira, para que lo entiendas. En un resumen..se podría decir que te he secuestrado.
Mi cara torna una mueca bastante desagradable.
- ¿Se-secuestrado? - pregunto tragando saliva.
- Sí Dougie sí, secuestrado. Pero tranquilo, no pediré dinero por ti, nadie notará tu ausencia.
Un escalofrío recorre mi espalda al escuchar eso.
Probablemente tenga razón y nadie se de cuenta de que no estoy.
- Tom sí. - digo serio.
- ¿Tom? ¿El friki? Bah..ahora tiene a su noviecita, no le haces falta para nada.
- Pero sigo siendo su amigo.
- ¿Estás seguro? - me pregunta.
- Sí, muy seguro. - digo sin mirarle.
- Yo no lo estaría tanto. ¿Acaso es justo seguir siendo amigo de alguien que te deja de lado por otra persona? Yo creo que no. - dice maliciosamente.
Por desgracia, sé que tiene razón.
Yo dejé de lado a Tom por alguien que ni si quiera conocía realmente..y ahora me encuentro "secuestrado" por ese alguien y su amigo. Soy una persona detestable.
- Bueno..pero..
- Pero nada. - dice interrumpiéndome - Eres un mal amigo, asúmelo.
- ¿Me has traído aquí para hundirme psicológicamente? Porque eso puedes hacerlo en la casa.
- No, te he traído aquí para conocerte un poco. Si tengo que vivir contigo, me conviene saber algo de ti. ¿No crees? - dice aun vacilante.
Me doy la vuelta dándole la espalda y miro al cielo. Está realmente azul, como le gusta a mi hermana, como le gusta a la hermana de Tom. En estos momentos, todo me recuerda a él. Me siento ridículo, pero sé que es la única persona que realmente valía la pena en mi vida.
- Venga di, ¿cuántos años tienes? ¿Trece? - pregunta muy seguro.
- ¿Tre-trece? ¿Estás de coña? - pregunto extrañado.
- Bueno perdona, a lo mejor catorce..¿no?
- Eres gilipollas. Tengo dieciseis, listo. - digo aun sin girarme.
- ¡Sí hombre! ¿Un año menos que yo? - dice riéndose.
Se pone delante de mí y me inspecciona minuciosamente. No sé si busca arrugas o qué cosa, pero me empieza a poner nervioso. No me gusta que la gente me mire, y menos tan de cerca.
- ¡Venga, es imposible! ¡Tienes la cara suavita! - dice acariciándome.
- No me toques. - digo apartando su mano.
- Tranquilo eh. Pero es que..¡no puede ser!
Me toca de nuevo y comienza a reírse de forma escandalosa. Se tira al suelo y puedo confirmar que pronto empezará a llorar de risa.
- No entiendo qué tiene tanta gracia. ¿Acaso todos tenemos que tener la cara llena de granos o pecas como tú? - digo seco.
- No - dice poniéndose serio - pero tampoco es normal tenerla como tú.
- ¿Tan raro es tener la piel suave? - le pregunto mirando sus ojos.
- Sí.
Profundizo un poco más en sus ojos y puedo ver tristeza. Es raro, pero desde el momento en el que le he dicho lo de las pecas su rostro ha cambiado.
Si le ha molestado, que se joda.
- Pues vale. -le digo - Yo soy feliz con mi cara suave.
- ¿De verdad? - me pregunta - ¿Eres feliz? No lo pareces.
- Ahora contigo al lado desde luego que no.
- Ah, claro. Eras más feliz cuando Harry te besaba..¿no? - dice riendo de nuevo.
Me giro y le vuelvo a dar la espalda.
Por lo visto Harry se lo ha contado, o a lo mejor incluso lo tenían planeado entre los dos. Qué bien, qué pedazo de personas.
- Eh, que conste que no tengo nada en contra de los maricones.
- Me alegro. - digo bastante bajito.
- Aunque pobre Harry, eso sí.. - dice él.
- ¿Pobre? ¿Por qué? - pregunto buscando su mirada.
- Por tener que besar a alguien como tú. - dice con tono de obviedad.
Perfecto Dougie, te buscas las cosas tú solo. ¿Para qué preguntas?
Esa pregunta pasa ahora mismo por mi cabeza. ¿Para qué habré preguntado? Sabía perfectamente que recibiría esa respuesta, y sabiendo lo que duele, he preguntado.
Por lo que veo Harry sintió algo totalmente distinto a lo que sentí yo..
Ayer me quedé dormido esperando a Harry y a Danny, pero no tengo ni idea de a qué hora volvieron ni si están ahora mismo en la casa. Me gustaría saberlo, pero tengo miedo de salir. Me da miedo salir y volver a sentir lo mismo de ayer, que desde luego no fue nada agradable.
He intentado convencerme de que todo esto está siendo una pesadilla, que tengo que despertar pronto o acabaré tirándome por cualquier barranco. Pero por desgracia, estoy despierto.
Escucho pasos cercanos y me tapo la cabeza con una pequeña manta que pude encontrar anoche.
- ¡Dougie, levanta! - dice una voz conocida. - ¡Vamos! Es la hora y no creo que quieras que venga Danny a levantarte..
Nada más escuchar esas últimas palabras me pongo en pie.
No quiero ver a Danny, ni escucharlo. Ni si quiera quiero escuchar su nombre. No quiero saber nada de él, no quiero que exista.
- Toma - dice tendiéndome ropa - Póntela. Vamos a salir.
- ¿Qué? ¿A dónde? Quiero irme a casa. - digo sin mirarle.
- Dougie..no hagas ésto difícil, por favor.
- ¿Yo lo hago difícil? - rechisto.
- Yo..lo siento..
- Déjame. Eso fue lo mismo que dijiste la segunda vez que hablamos, y fíjate cómo estoy ahora. - le digo girándome y metiéndome en el baño.
Me miro al espejo, estoy hecho una mierda.
Tengo el pelo alborotado, los ojos rojos y una mirada llena de tristeza. Necesito salir de aquí, ver a Tom y decirle que lo siento. Pero no puedo, y eso es lo que peor me sienta.
Me visto rápidamente y salgo. En el sofá están Harry y Danny conversando animadamente. Cada vez siento más asco hacia ellos.
- Muy bien, vamos. - dice Danny tranquilo.
- ¿A dónde? - pregunto.
- No preguntes, vamos. Harry se quedará aquí mientras tú y yo damos una vuelta.
No tengo más remedio que asentir y seguirle. Después de las heridas que me hizo ayer, no quiero volver a casa lleno de golpes.
Bueno, todo eso contando con que vuelva a casa..
Nos montamos en el coche de Harry y Danny pone la radio.
Suena una canción de Springsteen y Danny comienza a cantarla. Al parecer, aunque sea un idiota, tiene buen gusto musical.
Tras dos canciones más, llegamos a un sitio que es solo campo, nada más. Verde, verde y más verde. Solo hierba, solo naturaleza. Todo silencio y tranquilidad. Estaría bastante bien si no fuera Danny el que me acompaña.
Salimos del coche y saca del maletero algo parecido a una cesta.
- Vamos a hacer un picnic. - dice sonriendo.
Yo no digo nada, no quiero hacerlo. ¿Hacer un picnic? ¿Qué tipo de broma es ésta? Sea la que sea, no me hace ninguna gracia.
Danny extiende la típica mantita de cuadros en el suelo y pone la comida encima. Se sienta felizmente y da palmaditas en el suelo como señal para que me siente a su lado.
- ¿A qué juegas? - le pregunto.
- ¿Qué? - pregunta con cara de idiota.
- Eso, que a qué juegas. No entiendo nada de lo que está pasando.
- Mira, para que lo entiendas. En un resumen..se podría decir que te he secuestrado.
Mi cara torna una mueca bastante desagradable.
- ¿Se-secuestrado? - pregunto tragando saliva.
- Sí Dougie sí, secuestrado. Pero tranquilo, no pediré dinero por ti, nadie notará tu ausencia.
Un escalofrío recorre mi espalda al escuchar eso.
Probablemente tenga razón y nadie se de cuenta de que no estoy.
- Tom sí. - digo serio.
- ¿Tom? ¿El friki? Bah..ahora tiene a su noviecita, no le haces falta para nada.
- Pero sigo siendo su amigo.
- ¿Estás seguro? - me pregunta.
- Sí, muy seguro. - digo sin mirarle.
- Yo no lo estaría tanto. ¿Acaso es justo seguir siendo amigo de alguien que te deja de lado por otra persona? Yo creo que no. - dice maliciosamente.
Por desgracia, sé que tiene razón.
Yo dejé de lado a Tom por alguien que ni si quiera conocía realmente..y ahora me encuentro "secuestrado" por ese alguien y su amigo. Soy una persona detestable.
- Bueno..pero..
- Pero nada. - dice interrumpiéndome - Eres un mal amigo, asúmelo.
- ¿Me has traído aquí para hundirme psicológicamente? Porque eso puedes hacerlo en la casa.
- No, te he traído aquí para conocerte un poco. Si tengo que vivir contigo, me conviene saber algo de ti. ¿No crees? - dice aun vacilante.
Me doy la vuelta dándole la espalda y miro al cielo. Está realmente azul, como le gusta a mi hermana, como le gusta a la hermana de Tom. En estos momentos, todo me recuerda a él. Me siento ridículo, pero sé que es la única persona que realmente valía la pena en mi vida.
- Venga di, ¿cuántos años tienes? ¿Trece? - pregunta muy seguro.
- ¿Tre-trece? ¿Estás de coña? - pregunto extrañado.
- Bueno perdona, a lo mejor catorce..¿no?
- Eres gilipollas. Tengo dieciseis, listo. - digo aun sin girarme.
- ¡Sí hombre! ¿Un año menos que yo? - dice riéndose.
Se pone delante de mí y me inspecciona minuciosamente. No sé si busca arrugas o qué cosa, pero me empieza a poner nervioso. No me gusta que la gente me mire, y menos tan de cerca.
- ¡Venga, es imposible! ¡Tienes la cara suavita! - dice acariciándome.
- No me toques. - digo apartando su mano.
- Tranquilo eh. Pero es que..¡no puede ser!
Me toca de nuevo y comienza a reírse de forma escandalosa. Se tira al suelo y puedo confirmar que pronto empezará a llorar de risa.
- No entiendo qué tiene tanta gracia. ¿Acaso todos tenemos que tener la cara llena de granos o pecas como tú? - digo seco.
- No - dice poniéndose serio - pero tampoco es normal tenerla como tú.
- ¿Tan raro es tener la piel suave? - le pregunto mirando sus ojos.
- Sí.
Profundizo un poco más en sus ojos y puedo ver tristeza. Es raro, pero desde el momento en el que le he dicho lo de las pecas su rostro ha cambiado.
Si le ha molestado, que se joda.
- Pues vale. -le digo - Yo soy feliz con mi cara suave.
- ¿De verdad? - me pregunta - ¿Eres feliz? No lo pareces.
- Ahora contigo al lado desde luego que no.
- Ah, claro. Eras más feliz cuando Harry te besaba..¿no? - dice riendo de nuevo.
Me giro y le vuelvo a dar la espalda.
Por lo visto Harry se lo ha contado, o a lo mejor incluso lo tenían planeado entre los dos. Qué bien, qué pedazo de personas.
- Eh, que conste que no tengo nada en contra de los maricones.
- Me alegro. - digo bastante bajito.
- Aunque pobre Harry, eso sí.. - dice él.
- ¿Pobre? ¿Por qué? - pregunto buscando su mirada.
- Por tener que besar a alguien como tú. - dice con tono de obviedad.
Perfecto Dougie, te buscas las cosas tú solo. ¿Para qué preguntas?
Esa pregunta pasa ahora mismo por mi cabeza. ¿Para qué habré preguntado? Sabía perfectamente que recibiría esa respuesta, y sabiendo lo que duele, he preguntado.
Por lo que veo Harry sintió algo totalmente distinto a lo que sentí yo..
sábado, 5 de febrero de 2011
Capítulo siete.
No me lo puedo creer, es imposible. Lo que acaba de pasar no puede ser cierto.
Harry me ha besado y se ha quedado tan tranquilo. Es más, ahora vamos de vuelta a la casa y Harry está relajado, me mira como si no hubiera pasado nada.
- ¿Estás bien? - me pregunta.
- Eh..sí, perfecto. - digo sonriendo.
Bien Dougie, acabas de parecer un idiota.
Harry sonríe y soy consciente de que parezco un adolescente enamorado.
El tiempo se pasa volando, y cuando me quiero dar cuenta estamos cenando mientras miramos la tele.
Harry parece bastante concentrado en lo que quiera que estén echando, mientras yo pienso en lo que ha pasado. Porque Harry me ha besado, y eso no se olvida fácilmente.
Puede parecer bastante estúpido e incluso patético, pero ha sido mi primer beso. Sí, tengo dieciseis años y mi primer beso ha sido con un tío que hace poco más de un mes me daba asco.
Puedo confirmar que lo que dice la gente es verdad, el primer beso es especial. Es como si miles de mariposas aletearan a la vez dentro de tu estómago. Como si el mundo se congelara y solo se escucharan los latidos del corazón. Como si no existiera nada más.
Estoy sumergido en mis pensamientos cuando un fuerte ruido me devuelve a la realidad. Miro a Harry.
- ¿Has oído eso? - le pregunto.
- ¿Eh? ¿El qué? Yo no he escuchado nada. - dice casi nervioso.
- Harry, ha sonado algo por ahí bastante fuerte. - digo asustado.
- Pues no sé..bah, no te comas la cabeza.
Decido hacerle caso y sigo metido en mis pensamientos. Eso dura poco tiempo, porque escucho otro ruido.
- No digas que ahora no lo has escuchado. - digo mirando a Harry.
Podría decir que su cara expresa una mezcla entre preocupación, miedo y nerviosismo. Me oculta algo, seguro.
- Harry.. - comienzo - ¿qué pasa?
- Bueno..es que.. - dice nervioso - hay..hay alguien.
Mis ojos se abren y mi boca sigue su ejemplo.
- ¿Al-alguien? ¿Quién? - le pregunto.
Se limita a mirar hacia atrás y hago lo mismo.
Maldita la hora en la que acepté venir a este sitio. Maldito el momento en el que me hice amigo de Harry. Maldito segundo en el que pensé que valía la pena ser su amigo.
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
- ¡Hola amigo! - dice riendo de oreja a oreja.
No digo nada, como diga algo mi voz será parecida a la de un duendecillo.
- Eh, ¿no piensas saludarme? - me pregunta aun sonriente.
Sigo en silencio y miro a Harry.
Tiene la cabeza agachada y su mirada no se aparta del suelo. Parece avergonzado.
- Haz, dile a la nena que me diga algo..encima de que viajo hasta aquí. - rechista él.
- Dougie - dice Harry mirándome - creo que deberías saludar a Danny.
Y ahora sí que no me lo puedo creer.
¿Cómo tiene el morro de decirme eso? No me entra en la cabeza.
- ¿Llevas todo este tiempo fingiendo ser mi amigo? - le pregunto dolido.
- Pues claro idiota, no sé ni cómo te lo has creído.. - contesta Danny.
- Estoy hablando con Harry, no contigo. - digo serio.
- Oh..mira el pequeñín..si se quiere hacer el mayor y todo..
La voz de Danny a veces me da miedo.
Su tono vacilante y seguro hace que me entren ganas de salir corriendo, pero por desgracia ahora no puedo hacerlo.
- A ver enano - dice agarrando mi brazo con fuerza - te voy a explicar cómo funcionan las cosas a partir de ahora. Tú serás como..mi perrito, ¿entiendes? Que Danny tiene sed, Dougie busca algo para que Danny beba; que Danny tiene calor, Dougie le abanica. ¿Lo pillas?
Asiento dolorido, sus grandes manos están empezando a cortarme la circulación.
- Y, y, ¿y Harry? - pregunto lo más alto que puedo.
- ¿Harry? - dice mirándole - Harry es un gran actor.
Ambos sonríen y mi mundo se cae al suelo.
He dejado de lado a Tom por una persona que lo único que buscaba era reírse de mí. Le he contado mis secretos, le he prestado mis cosas..me he dado mi primer beso con alguien que ni si quiera me tiene un poco de aprecio.
- Eres repugnante. - digo en un tono casi inaudible.
- ¿Quién? - pregunta Danny.
- Tú. Bueno, y él. - digo mirando a Harry - Ambos sois asquerosos.
Danny me suelta el brazo y me levanta la barbilla.
Me mira fijamente y sin que me de tiempo a reaccionar, me estampa el puño en el ojo derecho.
Y duele, duele mucho. Pero me duele más que Harry se quede mirando sin hacer nada, no soy capaz de asimilar que todo lo que me ha dicho haya sido mentira.
- Venga, di que damos asco otra vez, vamos. - dice casi incitándome.
- Dais asco. - repito con el mismo tono.
Esta vez su puño va directo al estómago. Y esta vez duele más, esta vez no puedo contener las lágrimas.
- Mira rubio - dice señalándome - vamos a estar mucho tiempo juntos, así que vete pensando si te conviene comportarte así.
Me mira acusativo y Harry se levanta mirándome de la misma manera.
Tengo miedo de que Harry me trate igual que el pecoso. Miedo a que me pegue y me desprecie tal como lo hace Danny.
- Dougie, no tengo la culpa de que seas tan ingenuo. - me dice Harry.
- No, si encima la culpa de que seas un cabrón la tengo yo. - digo seguro.
- Creo que no has pillado lo del comportamiento - dice Danny - ¡A ver, que salgas de tu mundo de unicornios y mariposas! ¡Harry NO es tu amigo!
Y me echo a llorar. Sin que haga falta ningún golpe más me echo a llorar como una niña pequeña. Porque duele, la verdad duele demasiado. Ver la forma en la que el tiempo pasa y las cosas siguen siendo una mierda, duele. La vida en general duele.
- Harry, vámonos. Paso de ver cómo llora. - dice Danny dirigiéndose a Haz.
Harry asiente, me mira con pena y salen de allí.
Es horrible todo lo que pueden provocar las mariposas de mi mundo. El aleteo de una de ellas, puede crear una gran tormenta de arena. Y eso es lo que pasa ahora mismo, mi mundo, ese en el que según Danny hay unicornios y mariposas, está totalmente destruido por culpa de una tormenta.
Y Danny ha dicho que estaremos mucho tiempo juntos..
Harry me ha besado y se ha quedado tan tranquilo. Es más, ahora vamos de vuelta a la casa y Harry está relajado, me mira como si no hubiera pasado nada.
- ¿Estás bien? - me pregunta.
- Eh..sí, perfecto. - digo sonriendo.
Bien Dougie, acabas de parecer un idiota.
Harry sonríe y soy consciente de que parezco un adolescente enamorado.
El tiempo se pasa volando, y cuando me quiero dar cuenta estamos cenando mientras miramos la tele.
Harry parece bastante concentrado en lo que quiera que estén echando, mientras yo pienso en lo que ha pasado. Porque Harry me ha besado, y eso no se olvida fácilmente.
Puede parecer bastante estúpido e incluso patético, pero ha sido mi primer beso. Sí, tengo dieciseis años y mi primer beso ha sido con un tío que hace poco más de un mes me daba asco.
Puedo confirmar que lo que dice la gente es verdad, el primer beso es especial. Es como si miles de mariposas aletearan a la vez dentro de tu estómago. Como si el mundo se congelara y solo se escucharan los latidos del corazón. Como si no existiera nada más.
Estoy sumergido en mis pensamientos cuando un fuerte ruido me devuelve a la realidad. Miro a Harry.
- ¿Has oído eso? - le pregunto.
- ¿Eh? ¿El qué? Yo no he escuchado nada. - dice casi nervioso.
- Harry, ha sonado algo por ahí bastante fuerte. - digo asustado.
- Pues no sé..bah, no te comas la cabeza.
Decido hacerle caso y sigo metido en mis pensamientos. Eso dura poco tiempo, porque escucho otro ruido.
- No digas que ahora no lo has escuchado. - digo mirando a Harry.
Podría decir que su cara expresa una mezcla entre preocupación, miedo y nerviosismo. Me oculta algo, seguro.
- Harry.. - comienzo - ¿qué pasa?
- Bueno..es que.. - dice nervioso - hay..hay alguien.
Mis ojos se abren y mi boca sigue su ejemplo.
- ¿Al-alguien? ¿Quién? - le pregunto.
Se limita a mirar hacia atrás y hago lo mismo.
Maldita la hora en la que acepté venir a este sitio. Maldito el momento en el que me hice amigo de Harry. Maldito segundo en el que pensé que valía la pena ser su amigo.
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
- ¡Hola amigo! - dice riendo de oreja a oreja.
No digo nada, como diga algo mi voz será parecida a la de un duendecillo.
- Eh, ¿no piensas saludarme? - me pregunta aun sonriente.
Sigo en silencio y miro a Harry.
Tiene la cabeza agachada y su mirada no se aparta del suelo. Parece avergonzado.
- Haz, dile a la nena que me diga algo..encima de que viajo hasta aquí. - rechista él.
- Dougie - dice Harry mirándome - creo que deberías saludar a Danny.
Y ahora sí que no me lo puedo creer.
¿Cómo tiene el morro de decirme eso? No me entra en la cabeza.
- ¿Llevas todo este tiempo fingiendo ser mi amigo? - le pregunto dolido.
- Pues claro idiota, no sé ni cómo te lo has creído.. - contesta Danny.
- Estoy hablando con Harry, no contigo. - digo serio.
- Oh..mira el pequeñín..si se quiere hacer el mayor y todo..
La voz de Danny a veces me da miedo.
Su tono vacilante y seguro hace que me entren ganas de salir corriendo, pero por desgracia ahora no puedo hacerlo.
- A ver enano - dice agarrando mi brazo con fuerza - te voy a explicar cómo funcionan las cosas a partir de ahora. Tú serás como..mi perrito, ¿entiendes? Que Danny tiene sed, Dougie busca algo para que Danny beba; que Danny tiene calor, Dougie le abanica. ¿Lo pillas?
Asiento dolorido, sus grandes manos están empezando a cortarme la circulación.
- Y, y, ¿y Harry? - pregunto lo más alto que puedo.
- ¿Harry? - dice mirándole - Harry es un gran actor.
Ambos sonríen y mi mundo se cae al suelo.
He dejado de lado a Tom por una persona que lo único que buscaba era reírse de mí. Le he contado mis secretos, le he prestado mis cosas..me he dado mi primer beso con alguien que ni si quiera me tiene un poco de aprecio.
- Eres repugnante. - digo en un tono casi inaudible.
- ¿Quién? - pregunta Danny.
- Tú. Bueno, y él. - digo mirando a Harry - Ambos sois asquerosos.
Danny me suelta el brazo y me levanta la barbilla.
Me mira fijamente y sin que me de tiempo a reaccionar, me estampa el puño en el ojo derecho.
Y duele, duele mucho. Pero me duele más que Harry se quede mirando sin hacer nada, no soy capaz de asimilar que todo lo que me ha dicho haya sido mentira.
- Venga, di que damos asco otra vez, vamos. - dice casi incitándome.
- Dais asco. - repito con el mismo tono.
Esta vez su puño va directo al estómago. Y esta vez duele más, esta vez no puedo contener las lágrimas.
- Mira rubio - dice señalándome - vamos a estar mucho tiempo juntos, así que vete pensando si te conviene comportarte así.
Me mira acusativo y Harry se levanta mirándome de la misma manera.
Tengo miedo de que Harry me trate igual que el pecoso. Miedo a que me pegue y me desprecie tal como lo hace Danny.
- Dougie, no tengo la culpa de que seas tan ingenuo. - me dice Harry.
- No, si encima la culpa de que seas un cabrón la tengo yo. - digo seguro.
- Creo que no has pillado lo del comportamiento - dice Danny - ¡A ver, que salgas de tu mundo de unicornios y mariposas! ¡Harry NO es tu amigo!
Y me echo a llorar. Sin que haga falta ningún golpe más me echo a llorar como una niña pequeña. Porque duele, la verdad duele demasiado. Ver la forma en la que el tiempo pasa y las cosas siguen siendo una mierda, duele. La vida en general duele.
- Harry, vámonos. Paso de ver cómo llora. - dice Danny dirigiéndose a Haz.
Harry asiente, me mira con pena y salen de allí.
Es horrible todo lo que pueden provocar las mariposas de mi mundo. El aleteo de una de ellas, puede crear una gran tormenta de arena. Y eso es lo que pasa ahora mismo, mi mundo, ese en el que según Danny hay unicornios y mariposas, está totalmente destruido por culpa de una tormenta.
Y Danny ha dicho que estaremos mucho tiempo juntos..
viernes, 4 de febrero de 2011
Capítulo seis.
Llevo más de un mes sin quedar con Tom, y creo que ya es hora.
Voy a la mesita de noche, cojo mi móvil y marco su número. Dos pitidos y ya lo ha cogido.
- ¿Dougie? - pregunta sorprendido.
- Sí, yo mismo. ¿Qué tal estás? Hace mucho que no hablamos..
- Ya ves, el tiempo que llevas quedando con Harry. - dice molesto.
- Tom, yo..lo-lo siento..es que..
- No pasa nada Doug, puedes quedar con quien quieras.
Me quedo en silencio, no sé qué responder. La verdad es que lleva toda la razón. Cuando creo que por fin tengo palabras, el móvil pita avisándome de que tengo otra llamada.
- Eh..¿puedes esperar un momento? Me llaman, no cuelgues. - digo.
- ¡Vale, pero no tardes!
Pulso el botón que "calla" a Tom y descuelgo la otra llamada. Un segundo de su voz y ya lo reconozco, es Harry.
- ¡Harry! ¿Qué tal? - le pregunto.
- Bien..te llamaba por si te venías hoy al campo.
- ¿Al..al..al campo?
- Sí Dougie, al campo.
Escucho su risa y río yo también. La risa de Harry es pegadiza.
- Es que mis tíos tienen una casa allí, y a veces me gusta irme a relajarme y tal.. - me explica.
- Ah..pues..no sé.
Pienso unos segundos y me doy cuenta de que tengo a Tom al otro lado de la línea. Eso me hace sentir culpable. Se supone que le había llamado para quedar con él y si le digo que sí a Harry..es como si le fallara.
- Vale, ¿a qué hora quedamos?
Perfecto Dougie, viva el caso que le haces a tu consciencia.
- ¿A las..cuatro te parece bien? Está un pelín lejos. - dice.
- ¡Perfecto! Nos vemos en..
- Tu casa. - responde rápido.
- Vale, ¡hasta luego!
Cuelgo a Harry y vuelvo a Tom.
Me siento un poco mal..pero el plan de Harry me parece totalmente irresistible.
- Ya he vuelto. - digo.
- Menos mal. Bueno, ¿hacemos algo hoy o qué?
- Pues verás..Tom..
- Has quedado con Harry. - dice seguro.
Yo no respondo, me da miedo su reacción. Sé que Tom no se enfadará pero..sé que estoy siendo un cabrón, y eso no me gusta.
- Lo siento.
- Ya te he dicho que tú puedes quedar con quien quieras. Doug, te cuelgo que voy a quedar con Gio..¡adiós!
Me cuelga rápidamente y eso hace que me sienta peor. Tom suele tardar en colgar, le gusta ver si la otra persona sigue ahí. Tom tiene manías graciosas, como esa.
Miro el reloj y son ya las tres. Subo a mi habitación para preparar una mochila con alguna sudadera y tonterías varias. Cuando bajo sigue sin haber nadie en mi casa, es increíble como mi madre y mi hermana pasan de mí. Increíble.
Las cuatro, eso quiere decir que en menos de un minuto Harry estará aquí. No sé cómo lo hace, pero siempre consigue ser puntual, por eso esta vez no iba a ser menos.
Oigo el timbre y voy dando saltitos para abrir. Le recibo con una sonrisa que me devuelve.
- ¿Listo? - pregunta animado.
- Listo.
Nos montamos en su coche y como siempre, pasamos el camino en silencio. Parece que el coche absorbe mis pocas palabras y me deja totalmente mudo.
Tardamos más o menos dos horas en llegar, y nada más salir del coche, me siento libre.
Estamos frente a un campo verde, con flores amarillas típicas de cuento, un cielo realmente azul y la casa. Una pequeña casita de madera que parece de ensueño.
Dios mío..todo ésto llega a ser cursi incluso para mí..
Harry, aun sin pronunciar palabra, lleva sus maletas hacia la casa. Yo le sigo y hago exactamente lo mismo que él.
- ¿Te gusta? - pregunta.
- Mucho, es muy bonito.
- Sí, además a quince minutos de aquí hay un lago.
Sonrío como un idiota, todo es demasiado increíble para ser verdad. Una casa de madera, un cielo azul, un campo verde, un lago..¿qué más puedo tener?
- ¿Vamos a bañarnos? No creo que el agua esté muy fría. - pregunta.
- Eh..bueno, vale.
Vale, también puedo tener ésto.
Cogemos nuestros respectivos bañadores, dos toallas y una cámara. Debo suponer que Harry quiere hacerse fotos conmigo, y eso me resulta adorable.
Como él ha dicho, en quince minutos ya estamos allí. Es un lago bastante grande, y parece que también bastante frío.
Harry se quita la camiseta rápidamente y se tira al agua. La verdad es que es bastante valiente.
- ¡Vamos Dougie! ¡Tírate! - grita.
- Es que..parece estar muy fría. - dijo en voz baja.
- ¡No! ¡Está perfecta, vamos!
Dudo varios segundos, la verdad es que me da miedo. Nadar nunca ha sido lo mío, ningún deporte lo es.
Miro varias veces a Harry, que me espera con una gran sonrisa. Hoy está guapo, más de lo normal. Y sí, tiene un buen cuerpo para su edad.
No lo dudo más, y me tiro. Así, como si nada. Como si yo llevara toda la vida haciendo natación. Por desgracia no es el caso, y cuando me doy cuenta, creo estarme tragando más agua de la normal.
Harry nada hacia mí agitado y me agarra por los hombros. Este hombre es mi salvador.
- ¡Eh! ¿Estás bien? - pregunta bastante preocupado.
Toso varias veces y asiento.
- ¿Seguro? - vuelve a preguntar.
- Sí Haz, de verdad. Es solo que me he mareado un poco..
Harry me agarra de la cintura para que no me caiga y me acerca mucho a él. Comienzo a ponerme nervioso. Estoy mareado, pero tener a Harry a dos centímetros de distancia no ayuda mucho.
- Ha-harry..estoy bien, de verdad. Puedes soltarme. - digo evitando su mirada.
- Bueno..es que no quiero.
- ¿Qué? - digo abriendo los ojos.
- Que no quiero soltarte. - dice serio - Mírame.
Dicho éso, casi me obliga a hacerle caso. Me coja la barbilla y me levanta la cabeza. Mis ojos se encuentran con los suyos, y me sonrojo más.
Harry me mira los labios varias veces. Seguramente los tengo morados por el frío o rosas por la vergüenza que estoy pasando ahora mismo.
Vamos, respira hondo. Dile que se aleje y todo irá bien.
- Dougie, ¿puedo hacer algo? - pregunta sin romper el contacto visual.
Muevo la cabeza en un intento de asentir que no sé si ha comprendido.
Él empieza a acercarse demasiado, tanto que creo que voy a desmayarme ahora mismo. Coloca su mano derecha en mi mejilla y me mira a los ojos. No hago nada, estoy completamente inmóvil. Puedo ver como se sigue acercando y cierro los ojos automáticamente. Y me besa, juro que me está besando. Y juro que es jodidamente maravilloso.
Por lo que veo Harry ha comprendido que era un sí.
Voy a la mesita de noche, cojo mi móvil y marco su número. Dos pitidos y ya lo ha cogido.
- ¿Dougie? - pregunta sorprendido.
- Sí, yo mismo. ¿Qué tal estás? Hace mucho que no hablamos..
- Ya ves, el tiempo que llevas quedando con Harry. - dice molesto.
- Tom, yo..lo-lo siento..es que..
- No pasa nada Doug, puedes quedar con quien quieras.
Me quedo en silencio, no sé qué responder. La verdad es que lleva toda la razón. Cuando creo que por fin tengo palabras, el móvil pita avisándome de que tengo otra llamada.
- Eh..¿puedes esperar un momento? Me llaman, no cuelgues. - digo.
- ¡Vale, pero no tardes!
Pulso el botón que "calla" a Tom y descuelgo la otra llamada. Un segundo de su voz y ya lo reconozco, es Harry.
- ¡Harry! ¿Qué tal? - le pregunto.
- Bien..te llamaba por si te venías hoy al campo.
- ¿Al..al..al campo?
- Sí Dougie, al campo.
Escucho su risa y río yo también. La risa de Harry es pegadiza.
- Es que mis tíos tienen una casa allí, y a veces me gusta irme a relajarme y tal.. - me explica.
- Ah..pues..no sé.
Pienso unos segundos y me doy cuenta de que tengo a Tom al otro lado de la línea. Eso me hace sentir culpable. Se supone que le había llamado para quedar con él y si le digo que sí a Harry..es como si le fallara.
- Vale, ¿a qué hora quedamos?
Perfecto Dougie, viva el caso que le haces a tu consciencia.
- ¿A las..cuatro te parece bien? Está un pelín lejos. - dice.
- ¡Perfecto! Nos vemos en..
- Tu casa. - responde rápido.
- Vale, ¡hasta luego!
Cuelgo a Harry y vuelvo a Tom.
Me siento un poco mal..pero el plan de Harry me parece totalmente irresistible.
- Ya he vuelto. - digo.
- Menos mal. Bueno, ¿hacemos algo hoy o qué?
- Pues verás..Tom..
- Has quedado con Harry. - dice seguro.
Yo no respondo, me da miedo su reacción. Sé que Tom no se enfadará pero..sé que estoy siendo un cabrón, y eso no me gusta.
- Lo siento.
- Ya te he dicho que tú puedes quedar con quien quieras. Doug, te cuelgo que voy a quedar con Gio..¡adiós!
Me cuelga rápidamente y eso hace que me sienta peor. Tom suele tardar en colgar, le gusta ver si la otra persona sigue ahí. Tom tiene manías graciosas, como esa.
Miro el reloj y son ya las tres. Subo a mi habitación para preparar una mochila con alguna sudadera y tonterías varias. Cuando bajo sigue sin haber nadie en mi casa, es increíble como mi madre y mi hermana pasan de mí. Increíble.
Las cuatro, eso quiere decir que en menos de un minuto Harry estará aquí. No sé cómo lo hace, pero siempre consigue ser puntual, por eso esta vez no iba a ser menos.
Oigo el timbre y voy dando saltitos para abrir. Le recibo con una sonrisa que me devuelve.
- ¿Listo? - pregunta animado.
- Listo.
Nos montamos en su coche y como siempre, pasamos el camino en silencio. Parece que el coche absorbe mis pocas palabras y me deja totalmente mudo.
Tardamos más o menos dos horas en llegar, y nada más salir del coche, me siento libre.
Estamos frente a un campo verde, con flores amarillas típicas de cuento, un cielo realmente azul y la casa. Una pequeña casita de madera que parece de ensueño.
Dios mío..todo ésto llega a ser cursi incluso para mí..
Harry, aun sin pronunciar palabra, lleva sus maletas hacia la casa. Yo le sigo y hago exactamente lo mismo que él.
- ¿Te gusta? - pregunta.
- Mucho, es muy bonito.
- Sí, además a quince minutos de aquí hay un lago.
Sonrío como un idiota, todo es demasiado increíble para ser verdad. Una casa de madera, un cielo azul, un campo verde, un lago..¿qué más puedo tener?
- ¿Vamos a bañarnos? No creo que el agua esté muy fría. - pregunta.
- Eh..bueno, vale.
Vale, también puedo tener ésto.
Cogemos nuestros respectivos bañadores, dos toallas y una cámara. Debo suponer que Harry quiere hacerse fotos conmigo, y eso me resulta adorable.
Como él ha dicho, en quince minutos ya estamos allí. Es un lago bastante grande, y parece que también bastante frío.
Harry se quita la camiseta rápidamente y se tira al agua. La verdad es que es bastante valiente.
- ¡Vamos Dougie! ¡Tírate! - grita.
- Es que..parece estar muy fría. - dijo en voz baja.
- ¡No! ¡Está perfecta, vamos!
Dudo varios segundos, la verdad es que me da miedo. Nadar nunca ha sido lo mío, ningún deporte lo es.
Miro varias veces a Harry, que me espera con una gran sonrisa. Hoy está guapo, más de lo normal. Y sí, tiene un buen cuerpo para su edad.
No lo dudo más, y me tiro. Así, como si nada. Como si yo llevara toda la vida haciendo natación. Por desgracia no es el caso, y cuando me doy cuenta, creo estarme tragando más agua de la normal.
Harry nada hacia mí agitado y me agarra por los hombros. Este hombre es mi salvador.
- ¡Eh! ¿Estás bien? - pregunta bastante preocupado.
Toso varias veces y asiento.
- ¿Seguro? - vuelve a preguntar.
- Sí Haz, de verdad. Es solo que me he mareado un poco..
Harry me agarra de la cintura para que no me caiga y me acerca mucho a él. Comienzo a ponerme nervioso. Estoy mareado, pero tener a Harry a dos centímetros de distancia no ayuda mucho.
- Ha-harry..estoy bien, de verdad. Puedes soltarme. - digo evitando su mirada.
- Bueno..es que no quiero.
- ¿Qué? - digo abriendo los ojos.
- Que no quiero soltarte. - dice serio - Mírame.
Dicho éso, casi me obliga a hacerle caso. Me coja la barbilla y me levanta la cabeza. Mis ojos se encuentran con los suyos, y me sonrojo más.
Harry me mira los labios varias veces. Seguramente los tengo morados por el frío o rosas por la vergüenza que estoy pasando ahora mismo.
Vamos, respira hondo. Dile que se aleje y todo irá bien.
- Dougie, ¿puedo hacer algo? - pregunta sin romper el contacto visual.
Muevo la cabeza en un intento de asentir que no sé si ha comprendido.
Él empieza a acercarse demasiado, tanto que creo que voy a desmayarme ahora mismo. Coloca su mano derecha en mi mejilla y me mira a los ojos. No hago nada, estoy completamente inmóvil. Puedo ver como se sigue acercando y cierro los ojos automáticamente. Y me besa, juro que me está besando. Y juro que es jodidamente maravilloso.
Por lo que veo Harry ha comprendido que era un sí.
jueves, 3 de febrero de 2011
Capítulo cinco.
Los días siguen pasando, en mi caso, de forma monótona.
Ahora mi vida se basa en algo más que ir a la biblioteca, últimamente salgo con Harry. Sí, el mismo. Al principio me parecía raro, pero me fui dando cuenta de que es una persona que merece la pena. Esta mañana me ha llamado para ir al cine, y dentro de unos diez minutos estará aquí.
Me siento en el sofá a esperar mientras pienso en lo que ha cambiado todo desde que me encontré a Tom en esa biblioteca.
Tom, Tom es un gran amigo. Desde luego que lo es.
Me meto en mis pensamientos hasta que suena el timbre. Harry ya está aquí.
Abro la puerta y lo veo sonriente.
- ¡Ey! - digo.
- ¿Preparado para nuestra tarde de cine? - dice animado.
Yo asiento y cierro con llaves rápidamente.
Nos montamos en su coche. Un mini rojo, o eso creo.
- Bueno..¿has pensado qué peli vamos a ver? - me pregunta.
- Pues..no sé, ni si quiera sé cuáles hay..
- ¿Tú no miras la cartelera o qué? - dice riendo.
- La verdad es que no, hace mucho que no voy al cine.
Estaría bien decirle el tiempo exacto que hace desde que no voy, pero no quiero que se ría. Tampoco quiero hablar de esa historia, es demasiado pronto para tanta confianza.
- Podemos ver alguna de miedo - dice mirando la carretera.
Me quedo un rato en silencio esperando a que se de cuenta que no me gustan esas películas, pero no dicen nada.
- Vale, por mí bien. - digo serio.
No quiero que piense que soy un miedica..
Harry sonríe y sigue conduciendo atento.
El resto del trayecto lo pasamos en silencio, no hay nada de qué hablar y el silencio es bastante cómodo a veces.
Entramos en el centro comercial y Harry se encarga de las entradas mientras yo voy por las palomitas. En la cola, a lo lejos, puedo diferenciar a un chico rubio que me suena demasiado.
¿Será Tom? Joder Doug, necesitas gafas eh..no ves nada.
Me acerco un poco y confirmo lo que estaba pensando: es Tom y está con una chica morena, un poco más baja que él y bastante guapa.
- ¡Tom! - le digo haciendo que se gire.
- ¡Eh, Doug! ¿Qué haces tú aquí?
- He venido..a ver una película.
- ¿Solo? - pregunta sorprendido.
- No, con Harry.
Bajo la cabeza, sé que Tom odia que pase tanto tiempo con Harry. Cree que está siendo bueno conmigo para pedirme algo a cambio. A veces Tom es más paranoico que yo, y eso es bastante difícil.
- Ah - Sigue - Mira, esta es Giovanna.
Giovanna me saluda sonriente, parece ser que Tom está rodeado de personas tan felices como él.
- Encantado - sonrío - Vo..sotros sois..¿novios?
Ambos se miran sonrojados y niegan rápidamente. Pongo la mano en el fuego a que se gustan, y mucho.
- ¡No! Si fuéramos novios te lo habría contado.. - dice Tom aun rojo.
Claro, pero bien que te callas que te gusta..¡villano!
Asiento y a lo lejos veo a Harry con las entradas en la mano.
Mierda, las palomitas.
- Bueno, tengo que irme - digo señalando a Harry - ¡Encantado de conocerte!
Me despido con la mano y voy hacia Harry.
- Lo siento, me he encontrado a Tom y se me ha pasado lo de las palomitas..
- No importa, las compramos ahora.
Nos volvemos a poner en la cola. Puedo ver como Tom y Giovanna se sonríen todo el rato y hablan cariñosamente. Hacen una bonita pareja.
Cinco minutos después, ya tenemos nuestras palomitas y estamos en nuestros asientos.
La película empieza. Veo como toda la sala (incluyendo a Harry), come palomitas y mira atentamente. Yo no quiero mirar, a mí me da miedo.
- Dougie..¿quieres? - dice tendiéndome las palomitas.
- No, gracias..no tengo hambre.
Como para tenerla viendo gente muerta y sangre.
Llevamos más o menos una hora aquí metidos y ya no sé en qué postura ponerme. Intento que no se note lo incómodo que estoy, pero parece ser que no lo consigo.
- ¿Te pasa algo? ¿Quieres irte? - pregunta Harry preocupado.
- Eh..nono, es solo que..tengo calor. Voy al baño.
Me levanto y salgo literalmente corriendo.
Entro al baño y me apoyo en el lavabo, estoy mareado. No me gustan ese tipo de películas, nunca me han gustado. Me miro en el espejo, doy miedo. Parezco un zombie, estoy exageradamente pálido.
- No volveré a ver estas películas..ni en broma. - susurro hablando solo.
Me quedo un buen rato ahí dentro hasta que veo que las puertas se abren. Intento disimular mi cara de agobio y veo que quien entra es Harry.
- Dougie - dice serio - ¿por qué no me has dicho que no te gustan estas pelis?
- Sí que me gustan.. - miento.
- Sé que no, no hay más que ver tu pálida cara. - dice acercándose.
Me limito a encogerme de hombros mientras veo a Harry acercarse mucho, demasiado.
- Vámonos anda, quiero que estés cómodo - dice acariciando mi mejilla.
Yo bajo de donde estaba sentado y le sonrío a modo de agradecimiento. La verdad es que Harry se porta bastante bien conmigo, me hace sentir genialmente genial.
Y encima es guapo..Harry es MUY guapo.
Ahora mi vida se basa en algo más que ir a la biblioteca, últimamente salgo con Harry. Sí, el mismo. Al principio me parecía raro, pero me fui dando cuenta de que es una persona que merece la pena. Esta mañana me ha llamado para ir al cine, y dentro de unos diez minutos estará aquí.
Me siento en el sofá a esperar mientras pienso en lo que ha cambiado todo desde que me encontré a Tom en esa biblioteca.
Tom, Tom es un gran amigo. Desde luego que lo es.
Me meto en mis pensamientos hasta que suena el timbre. Harry ya está aquí.
Abro la puerta y lo veo sonriente.
- ¡Ey! - digo.
- ¿Preparado para nuestra tarde de cine? - dice animado.
Yo asiento y cierro con llaves rápidamente.
Nos montamos en su coche. Un mini rojo, o eso creo.
- Bueno..¿has pensado qué peli vamos a ver? - me pregunta.
- Pues..no sé, ni si quiera sé cuáles hay..
- ¿Tú no miras la cartelera o qué? - dice riendo.
- La verdad es que no, hace mucho que no voy al cine.
Estaría bien decirle el tiempo exacto que hace desde que no voy, pero no quiero que se ría. Tampoco quiero hablar de esa historia, es demasiado pronto para tanta confianza.
- Podemos ver alguna de miedo - dice mirando la carretera.
Me quedo un rato en silencio esperando a que se de cuenta que no me gustan esas películas, pero no dicen nada.
- Vale, por mí bien. - digo serio.
No quiero que piense que soy un miedica..
Harry sonríe y sigue conduciendo atento.
El resto del trayecto lo pasamos en silencio, no hay nada de qué hablar y el silencio es bastante cómodo a veces.
Entramos en el centro comercial y Harry se encarga de las entradas mientras yo voy por las palomitas. En la cola, a lo lejos, puedo diferenciar a un chico rubio que me suena demasiado.
¿Será Tom? Joder Doug, necesitas gafas eh..no ves nada.
Me acerco un poco y confirmo lo que estaba pensando: es Tom y está con una chica morena, un poco más baja que él y bastante guapa.
- ¡Tom! - le digo haciendo que se gire.
- ¡Eh, Doug! ¿Qué haces tú aquí?
- He venido..a ver una película.
- ¿Solo? - pregunta sorprendido.
- No, con Harry.
Bajo la cabeza, sé que Tom odia que pase tanto tiempo con Harry. Cree que está siendo bueno conmigo para pedirme algo a cambio. A veces Tom es más paranoico que yo, y eso es bastante difícil.
- Ah - Sigue - Mira, esta es Giovanna.
Giovanna me saluda sonriente, parece ser que Tom está rodeado de personas tan felices como él.
- Encantado - sonrío - Vo..sotros sois..¿novios?
Ambos se miran sonrojados y niegan rápidamente. Pongo la mano en el fuego a que se gustan, y mucho.
- ¡No! Si fuéramos novios te lo habría contado.. - dice Tom aun rojo.
Claro, pero bien que te callas que te gusta..¡villano!
Asiento y a lo lejos veo a Harry con las entradas en la mano.
Mierda, las palomitas.
- Bueno, tengo que irme - digo señalando a Harry - ¡Encantado de conocerte!
Me despido con la mano y voy hacia Harry.
- Lo siento, me he encontrado a Tom y se me ha pasado lo de las palomitas..
- No importa, las compramos ahora.
Nos volvemos a poner en la cola. Puedo ver como Tom y Giovanna se sonríen todo el rato y hablan cariñosamente. Hacen una bonita pareja.
Cinco minutos después, ya tenemos nuestras palomitas y estamos en nuestros asientos.
La película empieza. Veo como toda la sala (incluyendo a Harry), come palomitas y mira atentamente. Yo no quiero mirar, a mí me da miedo.
- Dougie..¿quieres? - dice tendiéndome las palomitas.
- No, gracias..no tengo hambre.
Como para tenerla viendo gente muerta y sangre.
Llevamos más o menos una hora aquí metidos y ya no sé en qué postura ponerme. Intento que no se note lo incómodo que estoy, pero parece ser que no lo consigo.
- ¿Te pasa algo? ¿Quieres irte? - pregunta Harry preocupado.
- Eh..nono, es solo que..tengo calor. Voy al baño.
Me levanto y salgo literalmente corriendo.
Entro al baño y me apoyo en el lavabo, estoy mareado. No me gustan ese tipo de películas, nunca me han gustado. Me miro en el espejo, doy miedo. Parezco un zombie, estoy exageradamente pálido.
- No volveré a ver estas películas..ni en broma. - susurro hablando solo.
Me quedo un buen rato ahí dentro hasta que veo que las puertas se abren. Intento disimular mi cara de agobio y veo que quien entra es Harry.
- Dougie - dice serio - ¿por qué no me has dicho que no te gustan estas pelis?
- Sí que me gustan.. - miento.
- Sé que no, no hay más que ver tu pálida cara. - dice acercándose.
Me limito a encogerme de hombros mientras veo a Harry acercarse mucho, demasiado.
- Vámonos anda, quiero que estés cómodo - dice acariciando mi mejilla.
Yo bajo de donde estaba sentado y le sonrío a modo de agradecimiento. La verdad es que Harry se porta bastante bien conmigo, me hace sentir genialmente genial.
Y encima es guapo..Harry es MUY guapo.
martes, 1 de febrero de 2011
Capítulo cuatro.
Es Sábado, son las nueve de la mañana y estoy despierto.
Hace días que no puedo dormir, concretamente tres días desde que Danny me dio esa estúpida nota. Bueno, miento. Desde que Danny mandó a Harry para que me la diera.
Quizás para una persona normal sea una tontería, pero para mí no. Llevo dieciseis años sintiéndome ignorado, y cuando por fin encuentro a un amigo, hay una persona jodiéndolo todo.
Me levanto del taburete y cojo mis llaves, quiero salir de casa y despejarme un poco. Antes de salir de casa, cojo mi ipod y pongo Blink, eso siempre me ayuda.
Camino distraído sin mirar a ninguna parte, tarareando en mi cabeza y sin pensar en nada cuando de repente me choco con algo.
- Eh, a ver si miras un poco por dónde vas. - digo quitándome un casco.
- Tú.
Escucho ese monosílabo y automáticamente mis ojos miran a esa persona. Es Harry, qué bien.
- Sí, yo. Adiós. - digo seco.
- No, espera. - dice mientras me sujeta del brazo - me gustaría pedirte perdón.
Y yo me lo tengo que creer..sisi.
- Vale me alegro. Nos vemos.
Me dispongo a irme pero vuelve a agarrarme. No sé qué pretende.
- ¿Qué? - pregunto.
- Que no sé por qué lo hice. No debería de haberme reído de ti, yo no soy así..
- Ya te he dicho que vale, que me alegro. Me has pedido perdón, pues ya está.
- Pero me gustaría demostrarte que me arrepiento..
- No hace falta.
- Sí, sí que hace - insiste - ¡Vente a tomar algo!
Me quedo unos segundos callados. No es que no lo vea sincero pero..no quiero ir, por lo menos hoy no. Estoy cansado y deprimido, quiero estar solo.
- No gracias, otro día.
- Venga Dougie..que solo quiero hablar contigo. Quiero saber por qué Danny se mete con un chico como tú.
Tú también te metiste.
- Pues precisamente por ser un chico como yo. Del rarito siempre se ríen.
- Eh, no eres raro. ¿Por qué eres raro, por ser muy adorable? Nah.
Me sonrojo al escuchar eso y bajo la cabeza. No me gusta que me digan cosas buenas, no estoy acostumbrado y suelo ponerme rojo con cualquier cosa.
- Yo no soy adorable.
- Sí que lo eres. Mira tu pelo, es rubio y suave. ¿Y tu cara? ¡Es como la de un bebé! Y tus ojos..tienen varios colores, molan mucho. ¿Ves? Adorable.
Vuelvo a sonrojarme, pero esta vez mantengo la mirada. Parece que al final Harry sí que es una buena persona. Simplemente se dejó llevar por Danny..nada más.
- Bueno, ¿vamos a tomar algo o qué? - me dice.
- Vale, pero nada de cafeterías, por favor.
Sonríe y empezamos a andar. No sé a dónde vamos, pero ahora mismo no me importa.
- Y dime..¿de qué conoces a Danny? - me pregunta.
- De nada, solo lo había visto una vez en la biblioteca.
- Ah..¿seguro?
- Sí, ¿por qué?
- No, por nada.
Se calla y mi mente comienza a pensar.
Vale, soy un poco paranoico y puede que me lo esté inventando..pero creo que Harry sabe algo. Oculta algo, seguro. Supongo que Danny le ha contado cosas, aunque me gustaría saber cuáles.
- ¿Y tú? - me mira - ¿De qué lo conoces?
- Está en mi clase. En realidad nunca habíamos salido juntos..hasta el otro día.
- Ah.
- ¿Te cae mal?
Qué pesado.
- Me cae todo lo bien que te puede caer alguien que te hace sentir una mierda.
La expresión de Harry cambia completamente. Ha pillado que el tema no me gusta, pero sigue preguntando.
- Puede que exageres..a todos nos han llamado marica alguna vez. - dice tranquilo.
- Sí, pero a mí me lo han llamado durante seis años y, ¿sabes? No agrada.
- Eh..yo..no lo sabía..
- No pasa nada, perdona. Es solo que no me gusta hablar del tema, prefiero ignorar lo que hizo Danny.
Harry asiente y seguimos caminando hasta llegar a un pequeño parque. Pensaba que iríamos a tomar algo, así que no sé qué hacemos aquí.
- ¿No íbamos a tomar algo? - pregunto.
- Sí pero..he cambiado de idea. Hoy mi prima pequeña tenía una excursión aquí y..bueno, me apetece verla. Espero que no te moleste.
- No, claro que no.
Oh, qué lindo..para, Dougie, para.
- Ven, vamos a buscarla.
Me tiende la mano pero me limito a seguirle. No pienso ir con él de la manita por el parque, mi mente dice que si lo hago aparecerá Danny de algún escondite, me hará una foto para enseñársela al mundo y difundir lo nenaza que soy.
Llegamos casi al final del parque y vemos un gran grupo de niños, allí está.
Harry se acerca a ella y le da un abrazo. Me recuerda a Tom con su hermana, más monos y no nacen.
Otra vez..¡tengo que borrar la palabra mono de mi mente!
Resoplo y veo a Harry y a su prima delante de mí mirándome raro. Seguramente me hayan hablado y yo no les haya oído.
- Dougie..ella es Kate, mi prima.
- ¡Hola Du..hola!
Sonrío. La verdad es que bastante graciosa, no sabe pronunciar mi nombre.
- Hola, ¿cuántos años tienes?
- Cinco. ¿Sabes que Harry me ha dicho que eres muy bueno?
Veo como Harry sonríe y cómo no, me sonrojo.
Harry dice que soy bueno y adorable. Le gustan mis ojos, mi cara y mi pelo. Es buena persona. No se parece en nada a Danny, Harry merece la pena.
Harry parece un gran amigo.
Hace días que no puedo dormir, concretamente tres días desde que Danny me dio esa estúpida nota. Bueno, miento. Desde que Danny mandó a Harry para que me la diera.
Quizás para una persona normal sea una tontería, pero para mí no. Llevo dieciseis años sintiéndome ignorado, y cuando por fin encuentro a un amigo, hay una persona jodiéndolo todo.
Me levanto del taburete y cojo mis llaves, quiero salir de casa y despejarme un poco. Antes de salir de casa, cojo mi ipod y pongo Blink, eso siempre me ayuda.
Camino distraído sin mirar a ninguna parte, tarareando en mi cabeza y sin pensar en nada cuando de repente me choco con algo.
- Eh, a ver si miras un poco por dónde vas. - digo quitándome un casco.
- Tú.
Escucho ese monosílabo y automáticamente mis ojos miran a esa persona. Es Harry, qué bien.
- Sí, yo. Adiós. - digo seco.
- No, espera. - dice mientras me sujeta del brazo - me gustaría pedirte perdón.
Y yo me lo tengo que creer..sisi.
- Vale me alegro. Nos vemos.
Me dispongo a irme pero vuelve a agarrarme. No sé qué pretende.
- ¿Qué? - pregunto.
- Que no sé por qué lo hice. No debería de haberme reído de ti, yo no soy así..
- Ya te he dicho que vale, que me alegro. Me has pedido perdón, pues ya está.
- Pero me gustaría demostrarte que me arrepiento..
- No hace falta.
- Sí, sí que hace - insiste - ¡Vente a tomar algo!
Me quedo unos segundos callados. No es que no lo vea sincero pero..no quiero ir, por lo menos hoy no. Estoy cansado y deprimido, quiero estar solo.
- No gracias, otro día.
- Venga Dougie..que solo quiero hablar contigo. Quiero saber por qué Danny se mete con un chico como tú.
Tú también te metiste.
- Pues precisamente por ser un chico como yo. Del rarito siempre se ríen.
- Eh, no eres raro. ¿Por qué eres raro, por ser muy adorable? Nah.
Me sonrojo al escuchar eso y bajo la cabeza. No me gusta que me digan cosas buenas, no estoy acostumbrado y suelo ponerme rojo con cualquier cosa.
- Yo no soy adorable.
- Sí que lo eres. Mira tu pelo, es rubio y suave. ¿Y tu cara? ¡Es como la de un bebé! Y tus ojos..tienen varios colores, molan mucho. ¿Ves? Adorable.
Vuelvo a sonrojarme, pero esta vez mantengo la mirada. Parece que al final Harry sí que es una buena persona. Simplemente se dejó llevar por Danny..nada más.
- Bueno, ¿vamos a tomar algo o qué? - me dice.
- Vale, pero nada de cafeterías, por favor.
Sonríe y empezamos a andar. No sé a dónde vamos, pero ahora mismo no me importa.
- Y dime..¿de qué conoces a Danny? - me pregunta.
- De nada, solo lo había visto una vez en la biblioteca.
- Ah..¿seguro?
- Sí, ¿por qué?
- No, por nada.
Se calla y mi mente comienza a pensar.
Vale, soy un poco paranoico y puede que me lo esté inventando..pero creo que Harry sabe algo. Oculta algo, seguro. Supongo que Danny le ha contado cosas, aunque me gustaría saber cuáles.
- ¿Y tú? - me mira - ¿De qué lo conoces?
- Está en mi clase. En realidad nunca habíamos salido juntos..hasta el otro día.
- Ah.
- ¿Te cae mal?
Qué pesado.
- Me cae todo lo bien que te puede caer alguien que te hace sentir una mierda.
La expresión de Harry cambia completamente. Ha pillado que el tema no me gusta, pero sigue preguntando.
- Puede que exageres..a todos nos han llamado marica alguna vez. - dice tranquilo.
- Sí, pero a mí me lo han llamado durante seis años y, ¿sabes? No agrada.
- Eh..yo..no lo sabía..
- No pasa nada, perdona. Es solo que no me gusta hablar del tema, prefiero ignorar lo que hizo Danny.
Harry asiente y seguimos caminando hasta llegar a un pequeño parque. Pensaba que iríamos a tomar algo, así que no sé qué hacemos aquí.
- ¿No íbamos a tomar algo? - pregunto.
- Sí pero..he cambiado de idea. Hoy mi prima pequeña tenía una excursión aquí y..bueno, me apetece verla. Espero que no te moleste.
- No, claro que no.
Oh, qué lindo..para, Dougie, para.
- Ven, vamos a buscarla.
Me tiende la mano pero me limito a seguirle. No pienso ir con él de la manita por el parque, mi mente dice que si lo hago aparecerá Danny de algún escondite, me hará una foto para enseñársela al mundo y difundir lo nenaza que soy.
Llegamos casi al final del parque y vemos un gran grupo de niños, allí está.
Harry se acerca a ella y le da un abrazo. Me recuerda a Tom con su hermana, más monos y no nacen.
Otra vez..¡tengo que borrar la palabra mono de mi mente!
Resoplo y veo a Harry y a su prima delante de mí mirándome raro. Seguramente me hayan hablado y yo no les haya oído.
- Dougie..ella es Kate, mi prima.
- ¡Hola Du..hola!
Sonrío. La verdad es que bastante graciosa, no sabe pronunciar mi nombre.
- Hola, ¿cuántos años tienes?
- Cinco. ¿Sabes que Harry me ha dicho que eres muy bueno?
Veo como Harry sonríe y cómo no, me sonrojo.
Harry dice que soy bueno y adorable. Le gustan mis ojos, mi cara y mi pelo. Es buena persona. No se parece en nada a Danny, Harry merece la pena.
Harry parece un gran amigo.
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